martes, 20 de diciembre de 2016

Importancia de los materiales en el diseño sostenible de moda

Actualmente existe una percepción comercial generalizada sobre lo “verde” o “eco” relacionando el uso de fibras 100% naturales como la opción más sostenible para la industria textil, sin embargo en ese enunciado aún no se encuentra  la respuesta para diseñar moda sostenible.

El ejemplo más citado puede ser  el del cultivo del algodón, una fibra 100% natural, pero que tiene como consecuencia la degradación de la fertilidad de la tierra y contaminación acuífera en lugares como en la India, donde es responsable de que poblaciones enteras ya no tengan acceso a agua potable, a causa de la desproporcionada cantidad del recurso natural que requiere la proliferación del cultivo a escalas industriales.

Recordemos que existe una extensa clasificación de fibras como las vegetales, animales, artificiales, sinteticas, minerales y pieles, o actualmente también hablamos de nuevas fibras como las recicladas (mezclas de varias fibras), las ecológicas (con sellos de certificación) o las alternativas (que suelen ser poco conocidas a nivel comercial) como la ortiga, y que sólo requiere agua de lluvia para crecer, sin necesidad de recurrir a sustancias químicas como pesticidas  en su proceso de producción.

El desarrollo de nuevas tecnologías también esta jugando un rol muy importante en el aspecto sostenible de la moda,  ya que actualmente los avances permiten que de un 50 a un 65 por ciento de los materiales de las prendas puedan tener nueva vida,  como por ejemplo los textiles creados a partir de envases de PET. 

El futuro de los materiales también está muy enfocado al manejo de los residuos textiles que crecen cada vez más.  Por primera vez se plantea en la industria de la moda empezar a involucrarse en una economía circular diseñando todos los productos de modo que los materiales se reciclen en el mismo uso, o bien se reciclen "hacia arriba", es decir que el siguiente uso tenga más valor que el actual.

Uno de las mayores barreras que están enfrentando los nuevos diseñadores es la ausencia de bibliotecas  de proveedores de textiles y materiales que cumplan con  certificaciones de producto de la agricultura orgánica, certificaciones ambientales, normas de responsabilidad social, o etiquetas ecológicas que garanticen la implementación de codigos de buenas prácticas corporativas en la cadena de producción del insumo y que garanticen que estas materias primas hayan dejado la menor huella de impacto social o ambiental posible.

Contar con la información acerca de materiales para desarrollar criterios de toma de decisiones en el proceso de diseño,  es la primera tarea  de la metodología a la que se conoce como ¨Cradle to Cradle¨,  que significa de la cuna a la cuna (a veces abreviado como C2C), un concepto inspirado en la naturaleza, en la que todas las cosas son producto de un proceso metabólico y útiles para otros procesos, o sea que no existe concepto de residuo.

¿En conclusión?


Es indispensable siempre comenzar medir el impacto ambiental de la fibra,  y escoger aquella con la que se logre un menor impacto negativo, teniendo en cuenta una combinación de proceso de producción, su  transformación en prenda finalizada y tiempo que tardará en incorporarse de nuevo al ciclo íntegramente verde.

Este artículo escrito por Angelica Salazar, fue publicado en el periódico producido para el evento Medellin Design Week, el pasado Junio 2017. Angelica Salazar estuvo invitada para hablar acerca del movimiento Fashion Revolution en conferencia titulada el ¨Futuro de la Moda es Sostenible¨. 



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