viernes, 25 de septiembre de 2015

Diseño para el cambio


Agenda organizada por la Universidad Jorge Tadeo Lozano 
y Universidad de los Andes. 6 y 9 de Octubre. 



Con invitados internacionales entre los cuales figura Carla Fernandez diseñadora de moda mexicana, y Kate Fletcher acádemica británica del London College of Fashion, escritora de varios títulos de moda sostenible e influenciadora del movimiento Fashion Revolution.

Lee aquí la entrevista a Kate Fletcher publicada en el diario El Mercurio, antes de su visita a Chile el pasado Octubre (2014) Kate Fletcherla moda más allá del consumo.

Cuando Marks&Spencer, la más grande tienda por departamentos del Reino Unido, olfateó la necesidad de embarcarse en algún tipo de acción relacionada con el cuidado del medio ambiente, llamó inmediatamente a Kate Fletcher. Lo mismo hicieron las marcas de zapatos Clarks, Vivo Barefoot y la lujosa Sydney Brown.

Recién comenzaba el siglo XXI cuando esta entonces recién egresada alumna del Chelsea College of Art & Design comenzó a hacerse conocida por su relación crítica -pero a la vez optimista y propositiva- con la industria de la moda. Gracias a sus gestiones de consultoría con estas marcas, por ejemplo, se incubaron iniciativas como la idea -actualmente tan difundida- de llevar ropa usada a las tiendas para donarla y así recibir descuentos en compras futuras.

Hoy, Kate es una autoridad en la relación entre la moda, el compromiso medioambiental y el consumo responsable: es co-secretaria del Grupo Parlamentario sobre Moda y Sustentabilidad en la Cámara de los Lores, y es miembro del Comité de Gestión del Instituto de Normas Británicas para el diseño sustentable. Desde 2008 también es profesora de sustentabilidad, diseño y moda en el Centro de Moda Sustentable del London College of Fashion.

Fuera del Reino Unido, Kate Fletcher, además, ha ganado influencia y reconocimiento. Es autora de tres libros que son frecuente material de consulta en seminarios y talleres sobre moda en todo el mundo. Su primera publicación, "Sustainable Fashion and Textiles: Design Journeys" -que salió al mercado en 2008- recientemente logró una segunda edición, que contiene información actualizada sobre el ciclo de la ropa y su impacto social y medioambiental. Otras publicaciones de Kate son "The Handbook of Sustainability and Fashion", un manual que detalla cuáles son los ítems que incluye la agenda de la moda sustentable, y "Fashion and Sustainability: Design for Change", libro que fue escrito en coautoría con Lynda Grose, profesora de moda y sustentabilidad en el California College of the Arts y conocida activista contra el uso de pesticidas en el cultivo de algodón.

Kate llegará a Chile a mediados de octubre (2014)  para participar en un seminario organizado por la Escuela de Diseño de la UC. Dictará conferencias y talleres, pero también visitará a un grupo de 55 mujeres aimaras en la comuna Colchane, en el altiplano tarapaqueño, para conocer de cerca el trabajo textil andino. Será la primera vez que visita América Latina.

Voy a Chile más que nada para aprender -cuenta desde su oficina en el centro de Londres, un día miércoles a las tres de la tarde. Y agrega:

Estas mujeres pueden ofrecer respuestas a las inquietudes con las que estamos lidiando hoy. Actualmente muchas personas creen que todo el futuro está en las nuevas tecnologías, pero yo pienso que no, que mucho de lo que necesitamos saber para tener una mejor vida está alrededor de nosotros. El trabajo a telar que se hace en los Andes habla de un tipo de relación con la ropa y con los textiles que hemos perdido y necesitamos reencontrar, si vamos a vivir en un tiempo en el que enfrentamos el cambio climático y una creciente escasez de recursos.

Habitualmente la gente relaciona la moda ética con lo étnico, debido a este tipo de iniciativas.
Yo no uniría estos dos conceptos por default. Ciertamente, mucho de lo que se hace en comunidades como la que voy a visitar encaja con un concepto amplio de ética, preocupación y responsabilidad. Pero no siempre la moda ética fluye de esa manera. A mí me interesa ver qué significa hacer este tipo de trabajos sin una mirada nostálgica, sino más bien futurista, donde la tecnología también puede participar, por ejemplo, a través de internet.


Muchos artesanos latinoamericanos están recibiendo asesorías en diseño con el fin de hacer sus productos exportables, porque el mercado local no paga lo que estos trabajos valen. El problema no está en lo que cuesta su trabajo o el fruto de este, sino en que todo lo demás es demasiado barato.


Según Kate, está inserta en la sociedad la idea de que la ropa tiene que ser barata, debido principalmente a la irrupción de prendas elaboradas a bajo costo y en condiciones laborales deplorables, especialmente en China y el sudeste asiático.


La gente ha perdido un sentido de perspectiva sobre el verdadero valor de las cosas, del trabajo artesanal, de lo que es justo -agrega. Cuando comenzó el auge de la moda lenta y ética, se apostaba a cambiar la mente del consumidor. Sin embargo, hoy vemos que la gente compra tanto ropa barata y desechable como prendas que calzarían con el concepto de moda lenta. ¿Hay una cierta decepción?


Efectivamente la gente compra lo barato y lo caro, lo rápido y lo lento, lo global y lo local. Esto de sentirse obligado a experimentarlo todo es algo muy posmodernista. Pero el solo hecho de que existan alternativas ya es una señal optimista y ahí es donde yo pongo mi energía. Mi visión es que si logramos que estas alternativas sean las correctas, y que además sean bellas, más gente optará por ellas. Hay un gran placer y un gran potencial en la construcción de estas propuestas.


Modos de uso


Kate Fletcher sabe que la gente compra más ropa de la que necesita y que reemplaza prendas aunque las originales no estén rotas. También reconoce que la mayoría de las personas describiría al fenómeno "moda" simplemente como la compra de ropa nueva. Como una cuestión netamente consumista. Pero ella prefiere trabajar con otra definición.


El concepto fashion hoy se vincula con productos, con objetos, pero en sus orígenes se refería a otra cosa: a los procesos, a la creación. Se relacionaba con la idea de trabajo en pequeños grupos, algo completamente alejado a lo que hoy vemos en la industria de la moda. Por eso, lo que a mí me interesa no son los vestidos, las blusas, las carteras, sino la manera en la que nos vinculamos con la moda y qué dice esto de nuestra visión de mundo. Si la gente empieza a pensar más sobre lo que la ropa significa en su vida, experimentará un mayor placer en la moda y eventualmente iremos hacia un mayor ahorro de recursos.


En este sentido, una de las líneas de investigación de Kate ha girado en torno a la idea de cómo la ropa es algo que se usa una y otra vez. Un enfoque que se opone a la actual cultura del desecho, donde se descarta ropa que aún está en buen estado. Ella prefiere enfocarse en la creatividad que puede surgir a partir de la ropa ya existente y llama a esto craft of use (artesanía del uso). Así lo explica:


Podemos relacionarnos con la ropa de otra manera. La industria nos empuja a creer que se trata de objetos y no se preocupa de lo que pasa con las prendas más allá del punto de venta. Pero cuando usamos la ropa, cuando la ponemos sobre nuestro cuerpo, no la sentimos como un producto, sino como un proceso, con algo que forma parte de nuestra vida. Este es un cambio de enfoque que quizás parece muy sutil o académico, pero finalmente es muy masivo, porque todos lo experimentamos.


Para profundizar en este punto de vista, Kate creó en 2009 el proyecto Local Wisdom (sabiduría local), actualmente financiado por The Leverhulme Trust, fundación británica que desde 1925 aporta fondos para la investigación, principalmente en el entorno académico. Este proyecto invita a fotógrafos y diseñadores a registrar, con imágenes, maneras originales en las que la gente descubre nuevas maneras de usar la ropa que ya tiene.


Hasta el momento, han participado personas de trece países, cuyas imágenes pueden verse en la página web de Kate (http:katefletcher.com). Ahí, apunta:

El tipo de historias que buscamos incluye, entre otras cosas, prendas que sean fácilmente reparables; que sean compartidas entre muchas personas; que estén disfrutando de una tercera, cuarta o quinta vida; que causen sorpresa cada vez que se usan; que están construidas con piezas intercambiables que puedan usarse de diferentes maneras; que te conecten con otros.

¿Es esto una suerte de giro al típico blog de streetstyle?
Sí y no. Sí, porque no muestra lo que los diseñadores nos dicen que tenemos que usar, y porque recoge múltiples voces, múltiples miradas, múltiples acciones. También porque se hace cargo de cómo la gente puede crear su propio estilo. Pero no, porque esos blogs le dan prioridad a una mirada de la moda que tiene que ver con el consumo, la imagen y la exposición, mientras que lo mío tiene que ver con la búsqueda de una respuesta a las grandes preguntas relacionadas con el ciclo de consumo de moda. De una manera simple, este proyecto busca permitirnos desarrollar herramientas para descubrir que podemos vivir con menos productos sin dejar de pasarlo bien.


Lo que surge, asegura Kate, es una mirada creativa e inspiradora sobre lo que puede hacer la gente con su ropa. Esto demuestra que no necesariamente hay que comprar para obtener novedad y satisfacción de la ropa. Está esta idea de que la ropa se relaciona con cosas como el éxito y la belleza, pero todos los estudios demuestran que, pasado un nivel muy básico, cada nueva cosa material que consumimos solo nos hace más infelices -explica. Y agrega:


Tenemos que preguntarnos cómo sería la moda en un mundo que no se enfoque más en el crecimiento económico, donde la venta de nuevos productos no sea la prioridad. Tenemos que preguntarnos cuánta ropa es suficiente, porque no podemos continuar en esta espiral de consumo ad infinitum; va a tener que existir un límite a la capacidad productiva.


Pero usted trabaja en una universidad donde se les enseña a los alumnos cómo hacer más ropa. ¿Su visión no entra de algún modo en conflicto esto?
(Se ríe) Tal vez, pero al mismo tiempo planteo nuevas formas de crear. No se puede decir que no existan caminos creativos en la idea de usar más lo que ya se tiene, y no hablo solo de reciclaje y upcycling -que busca dar vida a elementos en desuso, a través de simples intervenciones-. Podemos imaginar mucho más. Solo ahora en mi universidad más de 100 proyectos de moda que giran en torno a la idea de cómo usar mejor la ropa.


¿Usted también se compra ropa nueva?
Por supuesto. Pero de manera poco frecuente y con respeto por los materiales, porque amo la moda tanto como amo la sustentabilidad. Por eso, a medida que he ido envejeciendo, cada vez disfruto más cómo empiezo a querer la ropa que tengo durante años. Y hago cosas que ya nadie hace, como zurcir calcetines, como una suerte de práctica meditativa que me recuerda lo que hacer eso significa hoy.

"La gente compra lo barato y lo caro, lo rápido y lo lento, lo global y lo local. Esto de sentirse obligado a experimentarlo todo es muy posmodernista. Pero que existan alternativas es una señal optimista".


"Si la gente empieza a pensar más sobre lo que la ropa significa en su vida, experimentará un mayor placer en la moda y eventualmente iremos hacia un mayor ahorro de recursos".


jueves, 24 de septiembre de 2015

Tu mundo. Tu elección.


Lìderes mundiales se reúnen este año (2015) para adoptar un tratado en materia de clima y establecer nuevos objetivos globales. Asegurémonos de que estos objetivos protejan a la gente y el planeta! Apoyen la petición y nos aseguraremos que los lìderes mundiales lleguen a escuchar nuestra voz!

Te animamos a que te unas a nosotros en la búsqueda de un futuro sin pobreza, sin desigualdades y sin cambio climático. Queremos un mundo en el que nuestras economìas vivan en prosperidad para todos, no sólo para el 1% más rico. Son los gobiernos y el sector privado quienes más debe respetar los derechos y la dignidad de todas las personas, y asimismo, garantizar que el planeta sea un lugar habitable para las generaciones del presente y del futuro.

No debemos centrarnos en medidas de austeridad que sólo acaban con las importantes redes de seguridad social. En lugar de eso, cambiemos las estructuras económicas injustas, que son causa de las desigualdades. Promovamos la igualdad de género, el trabajo decente y invertamos en salud y educación, sobre todo en la de las mujeres y niñas de áreas marginales.

Nuestras comunidades no pueden tener miedo ni miseria, y deben ser cero tolerantes a la violencia de género, a la discriminación, y al tráfico de personas.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio constituyen una oportunidad histórica para acelerar el progreso hacia un futuro mejor para todos. Comprometámonos para poner en práctica estos objetivos:

· Prediquemos con el ejemplo: Es necesario que tengamos un plan, desarrollado con la participación activa de los ciudadanos, especialmente con los grupos marginales y comunidades locales.

· Financiemos nuestro futuro: Asegurémonos de que hay suficiente flujo financiero disponible para cumplir con los objetivos a tiempo. Esto incluye financiación nacional e internacional, cumplir con los compromisos de gasto fijados y eliminar sistemas fiscales injustos.

· Seamos responsables y transparentes: Controlemos e informemos del progreso de los Objetivos de Desarrollo. El Parlamento, la sociedad civil, y otros mecanismos existentes de derechos humanos deberían ser el eje central para el proceso.

Solicitamos que nuestros gobiernos nos informen de su plan en la Cumbre de Desarrollo Sostenible que tendrá lugar en la ONU en septiembre (25-27) y que, ademas, den un paso adelante para tratar de manera urgente la crisis climática y garantizar así un acuerdo ambicioso en la conferencia sobre cambio climático en la ONU en Parìs.






Si queremos eliminar la pobreza y facilitar una vida digna para todos deberíamos tratar este problema de desigualdad obscena y destrucción del planeta. Parafraseando a Mahatma Gandhi ya hay suficiente en el mundo para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicia.

Las 85 personas más ricas del mundo valen lo mismo que los 3.500 millones de personas más pobres del mundo (la mitad del planeta).

Los derechos fundamentales de más de 1000 millones de personas, incluyendo derechos de educación, sanidad, agua, comida y entorno seguro y limpio, se niegan a diario.

La discriminación y el trato injusto rechaza los derechos de las mujeres y de las comunidades socialmente excluidas, a menudo, relegándolas a vivir en la explotación y en la pobreza. 2/3 de personas que viven en la pobreza extrema son mujeres.

El 20% de la población mundial consume el 80% de los recursos ecológicos del planeta.

El cambio climático ya es una realidad. 2014 fue registrado como el año más caluroso de la historia. En la última década, el nivel del mar subiódos veces más rápido que el siglo anterior. “Catástrofes naturales - desde inundaciones masivas en Pakistán y América Central a las sequías del Caribe y del Sur de áfrica- destroza vidas y arruina sustentos de vida, la mayoría en mujeres y gente en comunidades empobrecidas con pocos recursos para adaptarse y recuperase rápido.

La codicia de dinero, el poder y los recursos naturales provoca conflictos armados y violencia en casi uno de cada tres países, impidiendo que sus habitantes desarrollen vidas normales.


Tenemos los recursos y la sabiduría para erradicar la pobreza, las desigualdades y el cambio climático. Pero el gobierno y el sector privado deben exigir responsabilidades para garantizar una justa distribución.

Los líderes mundiales se encontrarán en la sede de las Naciones Unidas entre el 28 y 30 de septiembre en la sesión de apertura de la Asamblea General de la ONU para adoptar nuevos "objetivos globales", que probablemente se llamen Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se encontrarán otra vez en Paris en la Conferencia de Cambio Climático de la ONU, conocida como COP 21, en Diciembre, con el objetivo de adoptar el primer acuerdo climático universal que limite los gases de efecto invernadero.

Gracias por actuar. Ahora, ¡da otro paso! Ayuda a pasar el mensaje - Compártelo en las redes sociales

jueves, 10 de septiembre de 2015

Cuarto Simposio Internacional de Diseño Sostenible


A partir del 28 de agosto del presente año, están abiertas las inscripciones para participar en el Cuarto Simposio Internacional de Diseño Sostenible, como iniciativa de la Institución Universitaria Pascual Bravo en Medellín.

El Simposio Internacional de Diseño Sostenible se celebrará los días 6 y 7 de octubre de 2015 y es un certamen que convoca a académicos nacionales e internacionales, expertos en sostenibilidad y con amplio manejo en arte, diseño e ingeniería, punto de encuentro entre la experiencia y el conocimiento.

Esta versión contará con expertos internacionales como Gema Gómez, diseñadora y fundadora de Slow Fashion Spain,  Coordinadora de Fashion Revolution España, comunicadora, coach, docente, consultora y experta en el tema de moda sostenible.

Igualmente se contará con la presencia de Christian Ullmann, diseñador industrial, docente especialista en Diseño para la Sustentabilidad, con 23 años de trayectoria. Trabaja en “iT Projects” en el estudio de desarrollo de productos y proyectos socioambientalmente responsables.

Así mismo se contará con workshops o talleres simultáneos, con temas como: tenso estructuras, convierte tu Bici a eléctrica, viaja verde, aprovechamiento de fibras naturales, construcción de mobiliario con material reciclado, entre muchos otros.

Los workshops se realizarán en las diferentes sedes del Campus Universitario Pedro Nel Gómez, escenario formado por las instituciones universitarias y organizadoras del certamen: I.U. PASCUAL BRAVO, INSTITUTO METROPOLITANO ITM Y COLMAYOR ANTIOQUIA.
Para realizar su inscripción, la cual tiene un costo de 25 mil pesos hasta el 24 de septiembre o de 40 mil pesos después de esa fecha, debe ingresar aquí.

Para mayor información del certamen puede comunicarse con
Luisa Fernanda Martínez o Patricia Lopera.
Teléfono: 448 05 20 Ext 2055 / 1083.